La forma en que empiezas el día influye en cómo te sientes durante el resto. Aquí tienes una rutina breve y realista.
1. Hidrátate nada más despertar
Un vaso de agua reactiva tu cuerpo tras las horas de sueño.
2. Tu vial de vitamina C
En ayunas, para aprovechar al máximo su absorción y arrancar con buen pie.
3. Cinco minutos de movimiento
Unos estiramientos o una caminata corta despiertan el cuerpo y la mente.
4. Un desayuno real
Prioriza proteína y alimentos poco procesados para mantener la energía estable.
No hace falta transformar tu vida de golpe. La constancia en lo pequeño es lo que de verdad marca la diferencia.