La vitamina C es tan popular que ha acumulado su buena dosis de mitos. Vamos a aclarar algunos.
1. «Cuanta más, mejor»
El cuerpo aprovecha lo que necesita y elimina el exceso. Lo importante es una absorción eficiente y un aporte regular, no las megadosis.
2. «Solo sirve para los resfriados»
Su papel va mucho más allá: colágeno, defensas, energía y protección antioxidante.
3. «La del zumo es suficiente»
La vitamina C se degrada con el tiempo y la luz. Un zumo dejado al aire pierde gran parte de su contenido.
4. «Todas las vitaminas C son iguales»
El formato influye mucho en la absorción, como ocurre con la versión liposomal.
5. «Da igual cuándo tomarla»
Tomarla por la mañana y con constancia ayuda a mantener niveles estables.